¿Quién hubiera pensado en 1958 que los videojuegos llegarían a ser lo que son hoy? Una forma de entretenimiento cotidiana para el 68% de los hogares, cuestión a debate en cámaras de representantes, generadores de más de 80.000 empleos directos y una industria de 12.000 millones de dólares anuales. Eso solamente en EEUU.
En 1958, William Higginbotham, un físico del ejército estadounidense, ideó con motivo de una exposición de equipo, adaptar la pantalla de un radar para recrear un deporte,
Tennis For Two fue el austero resultado. Y hubiera quedado como mera curiosidad si un adolescente llamado David Ahl no hubiera revelado lo que probó en una revista de electrónica que fundó posteriormente.
Desde ese entonces la chispa de una generación de entusiastas y profesionales se encendió para utilizar todo a su alcance para simular e inventar experiencias divertidas. Transistores, circuitos, cables y hasta muebles de madera dieron sustento a los primeros juegos de video, los cuales ya para la década de los 1980 se aglutinaban en locales y en hogares por igual.
Space Invaders,
Pacman, Atari y Nintendo se volvieron parte del vocabulario y la cultura.
Personajes, música, historias, diseños y representaciones de fenómenos físicos se perfeccionaron con el paso de los años, incluso se volvieron portátiles. Hoy nos encontramos ante la séptima generación de consolas caseras de videojuegos, la cual tiene a tres grandes competidoras, Sony con PlayStation 3, Microsoft con Xbox 360 y Nintendo con Wii. Y ante la casi omnipresente pregunta ¿cuál es mejor?, sólo se puede responder con otra pregunta, ¿qué tipo de juegos te gusta?
Se puede cuestionar si son negocio, cultura popular, tecnología, educación o arte, en fín, lo relevante es que los videojuegos son entretenimiento, como una partida de baraja o una historia de terror al lado de una fogata.