Entre las mayores hipocresías de la vida está esa frase que distingue a los que verdaderamente no sienten el fútbol como un juego en el que unos ganan y otros pierden, y ganan o pierden aunque empaten. En este Mundial de fútbol que aún se disputa todos hemos tenido nuestros equipos favoritos, que han sido de quita y pon. Cuando nos fallaba el nuestro, buscábamos otro en la lista, y cuando nos poníamos a ver determinados encuentros en los que nada nos iba ni nos venía, optábamos por uno de los dos contrincantes, o por su precedencia, o por el color de sus camisetas, o porque en sus filas figurara un futbolista próximo a nuestros propios colores españoles. Y queríamos que ganara uno, no que ganara el mejor.
A lo largo del campeonato, el juego de preferencias ha ido variando, aunque en el caso de los españoles -o de una gran mayoría de los españoles - la selección de Del Bosque ha sido invariable como favorita de las sucesivas contiendas. ¿Y el fútbol? El fútbol es latinoamericano ahora; España ganó ante Paraguay, Argentina perdió ante Alemania, Uruguay perdió ante los holandeses, pero mientras estuvieron los latinoamericanos en juego, hubo fútbol en las canchas.
La gran decepción que fue Brasil, que es la madre del fútbol contemporáneo en nuestras latitudes, proviene de la renuncia del equipo que entrena Dunga a lo que es fundamental en la tradición cuyos iconos son Pelé, Rosario, Ronaldinho o Ronaldo. Esa renuncia al
jogo bonito hubiera convertido en una calamidad internacional una victoria carioca en el Mundial de Sudáfrica. Por eso los que amamos el fútbol respiramos -y lo siento - cuando Dunga tuvo que abandonar África del Sur.
La persistencia en el campeonato del
jogo bonito de España y de Uruguay, por ejemplo, afirmaban una manera de ser del fútbol que en nuestro país se asocia al juego del Barcelona. Puede ganar o perder cualquiera; pero no es indiferente quien gane o quien pierde, y aquí, en este campeonato, ha estado en juego una manera de jugar al fútbol. Ese es el debate: que gane el mejor, pero que el mejor juegue bien.