El ministro argentino de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao es, además de político, un científico que asumió la cartera en diciembre de 2007, con la llegada de la presidenta Cristina Fernández. En tres años, Barañao asegura haber tenido como principal objetivo “acoplar la generación de conocimiento con la actividad productiva, que es lo que ocurre en los países desarrollados con mejor calidad de vida”.
Nacido en 1954, Fue director del Laboratorio de Biología de la Reproducción y Biotecnología Animal de la Universidad de Buenos Aires. Realizó estudios de posgrado en Alemania y EE.UU. Entre 1999 y 2000 fue Presidente de la Comisión de Tecnología del CONICET, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Como investigador ha publicado más de 50 trabajos, dirigió cinco tesis doctorales y actuó como asesor de empresas en temas relacionados con la producción in vitro de embriones y la obtención de bovinos clonados transgénicos.